¿Me miras o me admiras?, me dices. Te miro y pienso, o te admiro y pienso, tal vez. Me llevas de la mano, por una senda que no conozco. Mis ojos se dirigen a ti, te miro, o te admiro, mi mente se pregunta hacia dónde me llevas y mi corazón se asusta porque no conoce el camino, pero mis pies te siguen. Camino. Un pie detrás de otro, un día detrás de otro. Avanzo. Tengo miedo, pero te miro, o te admiro, y sigo adelante, paso a paso. No sé dónde voy, dónde me llevas, dónde llegaré o hasta cuándo seguiré avanzando. Ni siquiera sé si estoy avanzando. Pero te miro, o te admiro, y sigo caminando.