Sobre un campo de nubes me alejo de ti. Entre el cielo más limpio y el blanco más puro. Pienso en ti. Pienso en lo que me das y en todo lo que te queda por darme mientras marcho a paso de ave. Me alejo, huyo de tus dominios donde manejas mi mente con tus infinitas artes. Pero volveré, lo prometo, volveré a vagar en tus confines aliviada y aturdida, volveré, no lo dudes, a perderme en tus idas y venidas.
Eres mi salvación a la vez que mi condena. Solución y problema. Compañía única y soledad plena. Me voy queriendo estar a tu lado y volveré odiándote por obligarme a sufrirte. Echaré de menos tu protección anónima cuando te tenga lejos y odiaré el anonimato que me impones cuando vuelva a tu lado.
Tu grandeza es mi enemiga, tu pasión mi causa perdida, te odié por rechazarme y te amaré por obligarme a enamorarme, por disfrutar del proceso de encandilarme, por embaucarme, por concederme intermitentes treguas, y por no dejar marcharme.
Eres mi condena, dulce condena, atrapada en tus artes, vienes, me llenas.
Sobre un campo de nubes me alejo de ti. Vuelo en dirección contraria a ti, pero mi mente queda.