Feeds:
Entradas
Comentarios

Tu

Viniste
Imprevisible
Cantando
Emociones
Nuevas.
Tintineando
En
Mi
Alma.
Rompiendo
Telarañas.
Iluminando
Nostalgias
Enterradas a
Zarpazos

¿A qué Hueles?

Te acercas y me inundas de ti, de tu aroma, suave, sutil, casi imperceptible pero inconfundible. Miro a mi alrededor y me pregunto si alguien más lo nota. Creo que no, quiero creer que no , que sólo yo disfruto del pequeño placer que supone olerte.

Cierro los ojos y aspiro. No necesito hundirme en tu pelo para sentirlo.

¿A qué hueles? Desde el primer día me lo pregunto, no es tu perfume cambiante, ni tu ropa, tampoco el jabón que usas, puedo distinguir esos olores en ti, pero no es ese el aroma que me marea. Eres tu. ¿A qué hueles?

Ese olor indescriptible que se me queda en el cerebro. Ese deseo, ese recuerdo. Cuando estás me lleno los pulmones de tu olor, de ti, intentando retenerte. Luego te recordaré y me preguntaré a qué hueles.

Ayer

Me regalaste dos palabras,
una frase medida y estudiada,
ocho letras que me buscaban,
que me encontraron encerrada en mi alma.
Gracias.

El Intruso

La miraba desde su esquina, sentado en el suelo, atento a sus idas y venidas. Ella se movía de un lado a otro de la habitación, nerviosa. Se paró delante de una estantería, cogió un libro y lo sostuvo un momento con su mano derecha, era un libro con tapas de tela roja, lo miró. Ya lo había leído muchas veces así que no importaba mucho por dónde empezara a leerlo, sólo quería ocupar su mente en algo. Lo abrió más o menos por la mitad y empezó a leer.

Él seguía viéndola ir y venir con el libro en la mano, inmóvil desde su esquina. De repente ella se detuvo, no podía concentrarse, ni siquiera su libro favorito conseguía que dejara de darle vueltas al asunto. No sabía qué hacer. No quería equivocarse, pero sentía que no sería capaz de elegir la opción correcta. Quería estar con ese chico, pero ¿y si no salía bien? Veía tantas trabas…, intuía tantos problemas…, tenía tanto miedo….

Entonces notó su mirada fijada en ella. Se dio la vuelta y lo vio. Se sorprendió, no se había dado cuenta de que estaba ahí sentado, inmóvil. Se acercó. Él no se movió, sólo sus ojos la siguieron, esperó. Ella extendió el brazo, abrió la mano, la posó sobre su cabeza y lo acarició. Lentamente. Notó su pelo suave cosquillear sus dedos. Fue una caricia larga, lenta, una caricia que borró de su mente inseguridades y dudas barriéndolas durante un instante eterno. Levantó la mano. Los dos se miraron un momento, entonces él maulló, y se subió de un salto a la barandilla, desde allí se volvió a mirarla, ahora era ella la que lo observaba inmóvil, incrédula. El gato volvió a maullar arrastrando el sonido, de una forma que a ella le pareció muy dulce. Se quedó mirándola un segundo y salió por la ventana dejándola sola.

Ella se quedó quieta, mirando la ventana, en el lugar donde un instante antes habían estado los ojos del gato. Su mente, que segundos antes burbujeaba con un millón de ideas estaba ahora vacía. Por un momento deseó ser ese gato y escapar.

Delitos de Antaño

Asesinato. Tu pasado te persigue. Condenado. Como una estela que te sigue. Intentas zafarte, explicar, defenderte. ¡¡Qué más da!! Mataste, ensuciaste de barro tus manos, tu alma, tus pies, y las huellas que has dejado llegan a ti recorriendo tus pasos, te alcanzan y ensucian tu presente con el fango del pasado.
Asesinato. Ahogaste tus fantasmas con las cadenas que te ataban a ellos, pero no fuiste capaz de romperlas. Sigues atado y los arrastras, y se meten en tu vida, entran y salen sin orden ni guía.
Te condenan ahora por lo que hiciste antaño, y no hay solución para reparar el daño.

Autoestima

Autoestima. Magia poderosa que abre mil puertas
Potencia y firmeza.
Seguridad en ti mismo, capacidad, destreza.
Qué fácil vestirla como un traje de fiesta.

Autoestima. Efímera letra de vieja canción.
Frágil sensación.
Lo que tú ves, lo que yo siento no.
Qué fácil romperla aún sin intención.

Te Miro

¿Me miras o me admiras?, me dices. Te miro y pienso, o te admiro y pienso, tal vez. Me llevas de la mano, por una senda que no conozco. Mis ojos se dirigen a ti, te miro, o te admiro, mi mente se pregunta hacia dónde me llevas y mi corazón se asusta porque no conoce el camino, pero mis pies te siguen. Camino. Un pie detrás de otro, un día detrás de otro. Avanzo. Tengo miedo, pero te miro, o te admiro, y sigo adelante, paso a paso. No sé dónde voy, dónde me llevas, dónde llegaré o hasta cuándo seguiré avanzando. Ni siquiera sé si estoy avanzando. Pero te miro, o te admiro, y sigo caminando.

Confesiones

- Tu no debes de ser de este planeta….

- ¡Claro que no! Lo primero que hago cuando llego a casa es quitarme este horrible disfraz de humana. Es incómodo, estrecho y soso. Soy mucho más bonita sin él, con mis atractivos colores, verde moco y amarillo grillo, y mis 23 lenguas repartidas en mis 8 bocas. En la boca principal, la que me queda cuando me disfrazo de humano, la que tu besas, tengo 2 lenguas, en cada una de las otras 7 tengo 3.

- Así que tienes dos lenguas dentro de esa preciosa boca.

- Sí, ayer estuviste a punto de tropezar con la segunda, pero yo fui más rápida que tu.

Primer Intento

Luna
Los dos en un nudo
Y dudas
Porque no estás seguro.
Sueñas
Con meterte en mi mundo
Y piensas
en tu negro futuro
Y paras.

Grítame al oído
quiero enterarme de tus susurros.
Grítame al oído
derriba todos tus muros.
Grita, ¡Grita!

Grítame al oído
mezcla mis pensamientos con los tuyos.
Grítame al oído
derrama luz en mis oscuros.
Libérate, libérame.

Grítame al oído.

Entradas antiguas »